
La arquitectura residencial evoluciona junto con nuestra forma de vivir. En los últimos años, las casas comenzaron a incorporar nuevas prioridades que van mucho más allá de la cantidad de dormitorios.
Una de las transformaciones más visibles es la integración entre interior y exterior.
La galería como protagonista
En muchas casas contemporáneas, la galería dejó de ser un espacio secundario para convertirse en una verdadera extensión del living.
Grandes aberturas permiten conectar cocina, comedor y living con jardín, pileta y áreas sociales exteriores. El resultado es una casa que durante buena parte del año funciona como un único espacio continuo.
Menos ambientes, mayor flexibilidad
Los espacios excesivamente compartimentados dieron lugar a plantas más abiertas y flexibles.
Al mismo tiempo, el trabajo desde casa volvió a generar demanda por espacios que permitan cierta privacidad. Un escritorio independiente o un ambiente adaptable puede ser hoy tan importante como otros espacios tradicionalmente considerados esenciales.
Luz, orientación y eficiencia
La arquitectura también está prestando mayor atención a cuestiones que impactan directamente en el confort: orientación solar, ventilación cruzada, aislación térmica y eficiencia energética.
Una casa bien diseñada no se define solamente por cómo se ve. También por cómo se siente y funciona todos los días.
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